Piensa Odiseo:
“¿Cuándo fue que se pudrió esta guerra?
¿Cuándo comenzó a haber mas muertos que gloria? ¿Que comenzamos a morir de
peste y no en el combate? Culpa de Aquiles, aunque él ni siquiera lo sepa. Sin
él, hubiera habido una batalla el primer día. Hubiéramos vencido, los troyanos
hubieran tenido que rendirse y entregar a Helena, junto con un rescate. Yo
estaría en Ítaca, viendo crecer a Telémaco. Pero los troyanos se aterraron al
verte, Aquiles, y se refugiaron tras sus altas murallas y sus puertas Esceas. Vergüenza
para ellos y desgracia para nosotros. Para mantener contentos a los hombres
tuvimos que saquear las ciudades de alrededor y todos han ido a refugiarse a Troya.
Ellos ahora son más poderosos y nosotros nos desgastamos en luchas intestinas.
Encima disputas con Agamenón como niños por una mujer que ni siquiera es
Helena. Parece cosa de risa. Afortunados ellos que las tienen. Llevo nueve años
sin dormir con Penélope, buscando pobre consuelo en las putas del campamento.
¿Y ahora te ofendes porque te sacan tu Briseida? ¿Por qué mierda no matas a Agamenón,
centro de nuestra alianza? Lo enterramos con los mayores honores y cada uno a
su casa. Ahí llevas tu mano a la espada. No, la bajaste, maldito cobarde. Ahora
dices que no vas a pelear y te pone a insultar a Agamenón, cómo si nadie
supiera que tiene el corazón de un perro. Después seguro dirás que algún dios
te impidió matarlo. Malditos sean los dioses, los troyanos se nos van a venir
como lobo a las ovejas sin pastor. Maldito seas, Aquiles”
-Compañeros griegos…
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