Cuentos y cuentitos, historias, anécdotas, pensamientos inarticulados, leyendas, rimas, coplas, novelas o sagas. Vivimos narrando y viviendo narramos. La escritura es sacarle una foto a ese flujo inasible de relatos que nos atraviesa todo el tiempo.

lunes, 24 de junio de 2024

Hebe.

La diosa de la noche se arrodilló a los pies de Zeus. Sus lágrimas corrían negras.

-Vengo a rogarte Padre Zeus, por los troyanos y los aqueos. Tú que todo lo puedes, detén esta guerra.

-Ambos bandos quieren la victoria y el botín. Me ofrecen suculentos sacrificios ¿Por qué habría de detenerlos?

-Porque son hermanos, porque tú los ves de día combatir para tu solaz y el de los otros dioses. Yo los veo yacer, unos encima de otros, hermanados por la muerte y los buitres. Yo soy la que escucha sus gritos y soy la que cierra sus ojos. Mío es el nombre que pronuncian en el último suspiro. Yo soy a quien ruegan que llegue a detener el combate, que ya se ha transformado en matanza.

-¿Qué pretendes? ¿Qué les diga que dejen de pelear?¿Qué les ordene a los otros dioses que ya no intervengan?¿Qué abandonen a sus héroes?¿ A quienes los adoran?

-Tú llevas la égida, a ti te obedecerán.

-Hoy Héctor ha sacrificado cinco bueyes perfectos para aplacar a Atenea. Agamenón ha prometido sacrificar doce veces doce bueyes y doce veces doce terneras si toma Troya, jamás nos habían adorado tanto.

-¿Esto es la guerra para ti? ¿Una puja por ver quién te adora más?¿Quién te hace más y mejores sacrificios?

-¿Por qué no? Somos los dioses, ellos deben adorarnos y obedecernos.

-¿Y al final? –gritó Hebe -¿Quién te adorará cuando estén todos muertos?¿Quién sacrificará los bueyes y derramará el vino? Has convertido Troya en una gigantesca hecatombe a tu locura.

Cayó la noche sobre Zeus y el Olimpo.

-Al final siempre estaré yo –tronó, pero nadie había para escucharlo.

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